a mi esposa

A mi esposa (23/8/2002)

 

Cuando mis huesos se hayan convertido en fértil tierra

Que sirva de nutriente para la hermosa rosa blanca

Que tu serás amada mía,  eternamente.

 

Cuando el aliento de los miles de besos que nos damos

Haya recorrido mas de un millón de veces

El mundo entero, los cinco continentes.

 

Cuando sólo seamos un recuerdo, una sombra

En el corazón de aquellos que nos quieren

Por el sueño mecidos,  para siempre

 

Caminaremos como ahora, con las manos unidas

Por un etéreo espacio que seguro que existe

Para nosotros dos, tras nuestra muerte.

 

El viento te seguirá llevando las palabras de amor,

Que mi boca acostumbra a susurrarte

Desde dentro del alma, tiernamente.

 

Y viviremos en el viento, en la rosa, en la tierra

Queriéndonos, amándonos, mirándonos

Unidos como ahora, para siempre.

 

  

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